Bio

En Italia, a principios de los años 70, periodo en el que nacía la primera tienda del Pastificio Columbro, se oía hablar muy poco del tema biológico. El concepto de comer sano se asociaba, casi exclusivamente, a la cultura de las harinas integrales o de la alimentación macrobiótica. Pero en una década comienza a difundirse la necesidad de conocer, de forma cada vez más detallada, lo que se compra en el sector alimentario. Una de las primeras normativas en el ámbito europeo vinculadas a la atribución de una marca que distinguiese los productos alimentarios derivados de la agricultura biológica se remonta a 1991.

Nicola Acrisio Columbro, “realizando productos que puedan comer nuestros hijos”, producía pasta biológica “aún sin la etiqueta correspondiente” desde el inicio. En su obrador, el uso de materias primas genuinas y sanas tenía, y tiene aún hoy, una importancia fundamental. Conocía perfectamente la diferencia que había entre una pasta realizada con ingredientes derivados de una agricultura “sana y natural” y una pasta nacida de ingredientes tratados químicamente. Lo veía en el aspecto, lo notaba en el olor y lo percibía en el gusto: sin ayuda alguna de datos empíricos.

Desde 1977, con la marca San.Ri, el Pastificio Columbro se convierte en uno de los primeros productores en Italia de pasta oficialmente reconocida como pasta biológica. Un verdadero pionero de lo bio.

Desde el 2000, con la introducción de la línea Columbro – Le specialità Italiane, entre las harinas de farro, Senatore Cappelli, khorasan y timilia, el obrador de pasta realiza más de 20 formatos certificados como marca biológica.